Muchas investigaciones han estudiado la relación que existe entre los desórdenes de la alimentación y el trauma. Cuando hablamos de trauma, no siempre nos referimos a una vivencia devastadora o que se pueda identificar claramente, muchas veces el trauma se genera por una falta emocional en un continuo en el tiempo. En este sentido son “infinitos los traumas para nada visibles, porque infinitas pueden ser las situaciones que la persona puede vivir como traumáticas” (Gatti Pertegato, 1994).

Para tener una idea breve, clara y estructurada y basándonos en la nomenclatura (que solo se basa en la conducta y rasgos evidentes) usada por el DSM-V (Manual Psiquiátrico en el que se recoge todas las psicopatologías):

  • Anorexia nerviosa se caracteriza por: El rechazo a tener un peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla, la existencia de un miedo intenso a ganar peso y la alteración de la percepción del peso o la silueta corporales.
  • Por otro lado la Bulimia nerviosa que consiste en la presencia de atracones recurrentes, conductas compensatorias inapropiadas, de manera repetida, con el fin de no ganar peso, como son provocación del vómito; uso excesivo de laxantes, diuréticos, enemas u otros fármacos; ayuno, y ejercicio excesivo, además de la autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta corporales.

En estos desordenes de la alimentación y desde la clínica del síntoma, la relación que las personas mantienen con la comida se presenta como un síntoma resultado de una extrema vulnerabilidad emocional.

– ¿Y que significa que la anorexia o bulimia es un síntoma? Quiere decir que es la expresión o el medio de trasporte para expresar la existencia de algo más profundo y que tiene un sentido.

– ¿Resultado de una extrema vulnerabilidad emocional? Desde esta perspectiva, anorexia y/o bulimia, son un intento de solución respecto a un problema fundamental en la relación de la persona con la imagen de sí (interna) y de su cuerpo (externa) y su posición dentro de su vínculo social que está creando un malestar extremo.

En última instancia, podríamos decir que, anorexia y bulimia se han presentado a la persona como la única respuesta posible, la mejor solución disponible frente algo con lo que se ha topado en un momento determinado de su experiencia. Aquí es donde se encuentra la importancia de respetar al síntoma; el síntoma nos está diciendo algo del sufrimiento de quien lo padece, por ejemplo quiero desaparecer, no quiero sentir, etc. Esto no lleva a pensar que hay que tener cuidado cuando tratamos de eliminar el síntoma , que en este caso , se trataría bien del trastorno de la alimentación , sino sabemos que es lo que está simbolizando, es decir, lo que nos está diciendo.

Me parece que es buen momento de retomar el tema del trauma.

Se podría abarcar numerosos puntos relacionados con la presencia de vivencias traumáticas, pero me gustaría explicar lo que me parecen esenciales, sabiendo de antemano que existen muchos más. La vivencia traumática está enraizada en la incapacidad del ambiente en reconocer y hacerse cargo del impacto causado por cualquier situación que sobrepase a la persona. Con esto quiero decir, que no es tanto la situación/es, momentos/s o vivencias/s traumáticas, sino la percepción de cómo nuestros círculo social/familiar lo recoge, ya que de esta manera pueden ser o no integradas. Poner énfasis en la experiencia traumática relacional significa pararse con atención a escuchar el dolor y la soledad que sienten estas personas, construidos sobre huellas vivenciales. Podemos observar que en las personas que sufren anorexia y/bulimia la emocionalidad y conciencia de sí mismo (la imagen interna de uno mismo y la de uno con respecto a los demás) se encuentran alteradas. Muchos autores han descubierto que este tipo de problemas, es característico que las personas tengan dificultades a la hora de identificar y expresar emociones y la tendencia a confundir las emociones con las sensaciones físicas (lo que se conoce como alexitimia). Es paradójico ya que, por una parte están centrados constantemente en su cuerpo, pero a la vez no se sienten conectados con él por los que le cuesta leer sus mensajes corporales. Por otro lado existe un alto grado de dependencia hacia la opinión que tienen los demás y la necesidad de sentirse valioso y validado, utilizando como canal o instrumento su cuerpo.

El cuerpo como como canal o instrumento de ser aceptado o sentirse valioso, mi cuerpo es lo que me define a mi

Como ya sabemos la anorexia y bulimia (aunque cada vez aparezca a edades más tempranas) suele darse en la pre/adolescencia y es más frecuente en mujeres (aunque existe un aumento de presencia en los hombres). Este periodo se caracteriza por la búsqueda de la identidad, autonomía y rebeldía, por lo tanto aquí juegan un papel muy importante las dinámicas de poder. Este punto es especialmente importante y complejo en las relaciones familiares cuando un miembro presenta trastornos de la alimentación. La teoría sistémica aborda estas problemáticas de manera que se observa cómo y cuándo se dan estas dinámicas relacionales en la familia. Esto conlleva que su alrededor debe hacerle sentir que tiene su espacio, su deseos y empoderarla en sus decisiones.

Desde la clínica del síntoma y retomando las ideas anteriores, para mi es importante tener claro 4 puntos importantes:

1) El síntoma tiene un sentido y hay que respetarlo.

2) No se pueden cambiar las cosas sin antes entenderlas, es decir, conocer y descubrir que función está cumpliendo el síntoma.

3) Las personas que sufren anorexia/bulimia cuando ven la iniciativa del otro , la rechaza , ya que lo vive como un intento de control, de empoderamiento ( Aquí estoy yo, esto es lo que quiero).

4) El sentido que tiene el síntoma reside en una identidad frágil , en la que uno se siente dañado , agredido y que cuando me dejo llevar por los demás, pierdo el control. En bulimia el impulso de llenarme es algo que a veces me alivia, pero no es solución por lo que me purgo y me limpio, mientras que en la anorexia, hay un deseo de llenarse de perfección, por lo tanto me autocorrijo y me limpio.

Es importante escuchar al síntoma, es decir, ponerle palabras, que se quiere expresar, que está gritando a voces el “no quiero comer” o “no puedo parar de comer”. Como he dicho antes, hay que tener claro que el síntoma tiene un sentido, y que está ahí presente por algo. Me parece muy arriesgado y muy injusto para los pacientes, el intentar quitar el síntoma (el no comer o comer compulsivamente) sin antes ver el QUE HAY DETRÁS, ya que los problemas de alimentación son la expresión de que algo está pasando en esa persona que sufre, si se lo quitamos, ¿Qué otra manera encontrará para expresarlo? Es en mi opinión un presagio de futuras recaídas.

Espero que os haya sido útil este POST. Si te ha quedado alguna duda o quieres contactar conmigo, no dudes en hacerlo. Un saludo.

Hasta el próximo post!